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Cómo empezar a usar IA a partir de algo que te interesa

Mis experiencias con instructores de IA, cartas de filosofía y tareas programadas para empezar a aprender desde tu curiosidad.

Un libro abierto sobre un escritorio al atardecer del que emerge una galaxia luminosa con planetas; alrededor hay libros y una guitarra.
Usar con IA
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Empieza por tu curiosidad

Mi recomendación para empezar a usar inteligencia artificial es elegir algo que te interese y pedirle que te ayude a explorarlo. Puede ser cocina, serpientes, guitarra o la formación de las galaxias. Cuéntale qué sabes, cómo quieres aprender y prueba sus respuestas. Después puedes explorar cómo guardar lo aprendido o recibirlo periódicamente en una herramienta que ya uses.

Trabajo con IA para construir productos digitales, pero también la uso para aprender, mantenerme informado y reflexionar. Son estos usos cotidianos los que quiero compartir aquí: experiencias que puedes adaptar a tus propios intereses, sin conocimientos técnicos de por medio.

Un instructor al que puedo preguntar mientras aprendo

Siempre he aprendido mucho sobre la marcha. Cuando necesito entender algo, busco cómo hacerlo y lo pongo en práctica. Antes recurría principalmente a tutoriales, videos, cursos y búsquedas en la web.

Ahora también creo instructores en Claude o ChatGPT. Les doy instrucciones sobre el tema y la manera en que necesito que me expliquen. Puedo volver a ellos cuando aparece una duda, pedir un ejemplo o solicitar un paso a paso más sencillo.

En una ocasión estaba trabajando en un proyecto y apareció un concepto que no comprendía. Esa duda me impedía continuar: tampoco sabía qué responderle al agente que me estaba ayudando. Consulté a mi mentor, entendí el contexto y pude volver a la tarea.

Ese mismo uso puede servir para otros intereses. Una primera petición podría ser:

Quiero aprender sobre las estrellas. Tengo pocos conocimientos del tema. Actúa como mi instructor y empieza con una explicación sencilla. Define las palabras nuevas, usa ejemplos y deja espacio para que te haga preguntas antes de avanzar.

A partir de ahí, la conversación puede tomar la dirección que te dé curiosidad. Puedes pedir que explique algo de otra manera, relacionarlo con lo que ya sabes o proponer una pequeña actividad para practicar.

También tengo un instructor de chino. Lo he usado poco, así que todavía tengo pendiente ponerlo más en práctica. Crear el instructor es un comienzo; dedicarle atención sigue dependiendo de mí.

Una carta de filosofía para detenerme a pensar

Uno de mis usos personales favoritos es un maestro de filosofía que configuré en Claude Cowork. Tiene una tarea programada para entregarme una carta diaria sobre un pensamiento, un momento o un filósofo.

Las cartas me invitan a reflexionar y a desarrollar un pensamiento más crítico.

Además, el agente las registra en una tabla de Notion con su fecha de entrega. Allí puedo marcar las que ya leí y consultar las anteriores.

Esto me resulta útil cuando no tengo tiempo para leer una carta al recibirla. Queda guardada en un lugar al que puedo volver, como un libro que se va construyendo con cada entrega.

Recibir información sobre lo que me interesa

También programo tareas para recibir noticias sobre IA, temas relacionados con mi trabajo y seguimiento de la competencia o de los nichos en los que me muevo.

Antes tenía que buscar y consultar distintas fuentes. Ahora recibo una selección preparada para mí. Le pido que adjunte las fuentes consultadas para poder revisar de dónde viene la información y valorar si es de fiar.

Puedes probar algo parecido con un tema que te interese. Por ejemplo:

Prepara una entrega semanal para aprender sobre la formación de las galaxias. Explica un concepto por entrega en lenguaje sencillo e incluye las fuentes consultadas para que pueda revisarlas.

La programación depende de las funciones disponibles en la herramienta que uses. Si todavía no tienes esa opción, puedes empezar con una conversación y volver cuando quieras continuar.

Actualmente mis entregas son diarias, pero estoy pensando en reducir su frecuencia. Por cuestiones de tiempo, no las estoy revisando con la atención que quisiera. La frecuencia también forma parte del experimento: quiero encontrar un ritmo que pueda aprovechar.

Llevar lo aprendido a un lugar donde puedas usarlo

Una prueba que recomiendo es conectar la IA con otra herramienta que ya forme parte de tu día.

Puedes explorar cómo recibir la información por correo, guardarla en tu aplicación de notas, documentarla en Google Docs o convertirla en una presentación. Las posibilidades dependen de las conexiones y funciones de cada servicio.

En mi caso, cambié algunas entregas del correo a Notion. Allí puedo conservarlas, marcar lo leído y volver después. También puedo organizar el contenido o destacar lo que me resulte más relevante.

Otra persona podría preferir el correo. Lo útil es encontrar un destino donde esa información tenga sentido para ti.

Ajustar también es parte de usar IA

Las primeras entregas no siempre llegan como las necesito. En mi caso, algunas tenían un formato más complejo de comprender, así que pedí que lo simplificara. También he cambiado las herramientas conectadas y ahora estoy reconsiderando la frecuencia.

Puedes hacer lo mismo con instrucciones concretas:

  • “Explícalo con palabras más sencillas”.
  • “Dame un ejemplo antes de profundizar”.
  • “Reduce la cantidad de información por entrega”.
  • “Incluye las fuentes que consultaste”.
  • “Cambiemos la frecuencia para que pueda seguirlo”.

Uso distintas herramientas, entre ellas Claude, ChatGPT, Gemini y Manus. He experimentado más con unas que con otras. Mi forma de trabajar con IA se basa en probar, observar qué me sirve y ajustar.

También decirle qué no hacer

Un aprendizaje importante al crear mis instructores fue incluir lo que quiero que eviten. Además de explicarles su tarea y ajustar sus respuestas, me sirve aclarar qué no deben hacer.

En mi mentor, por ejemplo, pedí que no asumiera que conozco toda la jerga, que no me abrumara con demasiada información y que no validara mis decisiones por complacerme. Quiero entender y construir criterio, así que también necesito que cuestione una propuesta cuando encuentre motivos para hacerlo.

Para un instructor sobre cualquier otro tema, puedes empezar con límites sencillos:

No uses términos especializados sin explicarlos. No avances a temas más complejos hasta que comprenda lo básico. Si no estás seguro de un dato, indícalo en lugar de inventar una respuesta.

Estas instrucciones ayudan a orientar la experiencia. Después sigo observando las respuestas y ajustando tanto lo que le pido hacer como lo que le pido evitar.

¿Qué te gustaría aprender?

Si quieres empezar, elige algo que te dé curiosidad y prueba. Cuéntale a la IA qué quieres aprender, qué sabes y cómo te gustaría que te acompañara. Dile también qué debe evitar. Luego conversa, pregunta y ajusta.

Cuando encuentres algo útil, explora cómo llevarlo a tu día: guardarlo en tus notas, practicar con ello o recibir una entrega periódica a un ritmo que puedas disfrutar.

Yo sigo experimentando. Tengo instructores que uso con frecuencia y otros, como el de chino, a los que todavía les debo dedicación. Cada prueba me ayuda a descubrir qué lugar puede tener la IA en mi vida.

¿Qué tema elegirías para crear tu primer instructor?

Charlie Herrera diseña y construye productos digitales, y es el autor de la metodología Falcux AI-First.

Conoce su historia

Aprendizajes de proyectos reales, herramientas que encuentro útiles y reflexiones sobre el trabajo y la vida. Te comparto por correo lo que voy descubriendo y las preguntas que me acompañan.